Procrastinación

Llevo mucho tiempo queriendo escribir este artículo… 😉

La procrastinación… esa palabra tan rara (a mí me suena a tortura de la Edad Media) significa: postergar, posponer. “Es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables”. Por ejemplo, me quedo en casa viendo la televisión en lugar de hacer ese trabajo, me quedo en Facebook en lugar de ir al gimnasio, o veo una película en lugar de hablar con mi pareja… “ya lo haré después”. Y así pasan las horas, los días, las semanas, los meses, incluso los años, y seguimos igual.

Es un concepto que está muy en boga, y creo que es porque cada vez más gente lo sufre. A veces acaba siendo enfermizo, porque es algo que en un principio hacemos conscientemente, lo elegimos, pero llega un momento en el que no lo podemos evitar y entramos en círculos desagradables. Es un hábito muy fácil de coger y menos fácil de soltar. Lo más sencillo es pensar que va de la mano de la pereza, pero en mi experiencia (propia y de mis clientes) habitualmente esconde miedo: miedo a fallar, miedo a ser juzgado, miedo a herir o ser herido…

Hay varias estrategias para este mal hábito de posponer continuamente lo que no nos apetece,  hay mucha información sobre ello. Yo os propongo las que me parecen más interesantes:

 

  • ¡¡ORGANÍZATE!!
  • Puedes dividir la tarea que tienes que hacer en varias subtareas, más fáciles de completar o más agradables. Los pequeños objetivos siempre son más sencillos.
  • Pon fechas para esos objetivos.
  • Ponte una recompensa por hacerlos (si acabo, me voy al cine), así tienes en mente esa situación agradable y todo es más fácil.
  • Piensa cuando es mejor hacer la tarea. No intentes hacer algo que requiere concentración tras 8 horas de trabajo agotador. De nuevo, organízate…
  • ¡Disfrútalo! Intenta disfrutar de lo que haces, puedes hacerlo divertido. O utiliza cosas que te resulten atractivas. Si tienes que escribir algo tal vez te motive más un bolígrafo y una libreta maravillosa que el ordenador.
  • Regla de los dos minutos. Muchas veces dejamos de hacer algo que realmente nos costaría no más de 5 minutos. Esta regla consiste en que si la tarea te cuesta menos de dos minutos, no hay que planificar hacerlo, sino hacerlo directamente. Normalmente vas a tener la energía necesaria para hacerla, y si la pospones es probable que se acumule y lo que eran dos minutos sean 40 (la ropa se acumulan tan fácilmente…)
  • Puede ser útil establecer rutinas. Hacer algo siempre a la misma hora puede ayudarte a hacerlo de manera “automática” y así cuesta menos.
  • Mide tu tiempo. Lo que no se mide no se puede mejorar. Hoy en días hay un montón de Apps que te ayudan a hacerlo. Por ejemplo, yo he utilizado alguna vez una App que mide el tiempo que estoy con el móvil activo y a que lo dedico.
  • Si tu tarea es diaria, marca con una X en un calendario cuando la hagas. Es una motivación el ver una semana completada; y luego un mes; y luego un año!!

De todas estas estrategias no hay una que sea la mejor. Para mí la elección de la o las correctas depende del tipo de tarea que quieras completar, del momento, de la persona… siente cuál crees que te irá mejor y básicamente haz la que más te guste, la que te apetezca más.

Creo que hay que tener cuidado con determinados aspectos:

  • Hay una estrategia extendida que es hacer público lo que quieres hacer para “tener un compromiso” con alguien. Cuidado… hay gente que te quitará la energía porque piense que eso no es posible. Es su limitación, no la tuya. ¡¡Atención a quien le cuentas tus proyectos!!
  • Sé sincero y realista contigo mismo/misma a la hora de establecer lo que vas a hacer. Te conoces y sabes lo que sí puedes hacer y lo que no. En muchas ocasiones nos movemos en extremos. No hemos hecho ejercicio en 5 años y luego un día salimos a correr 40 minutos. Si te pones retos muy exigentes, normalmente no acaban bien, y eso te hace sentir el fracaso, la impotencia… te ancla en el “ves, no puedo”.
  • Atención a las distracciones. Las que vienen de dentro y las que vienen de fuera…
  • No te juzgues por lo que no consigues. Evalúa y reenfoca.

A parte de todo esto, que son estrategias útiles, para mí lo más importante es que hagas lo siguiente: siéntate un momento, respira, conecta contigo… sé sincero/sincera y averigua por qué realmente estás aplazando esa tarea. ¿Qué hay detrás? Puede que la respuesta te sorprenda. Creo que con este ejercicio vas a conocerte más, a poder verte, confiar en ti y a definitivamente darte el apoyo que necesitas para lograr hacer lo que quieres hacer… si realmente quieres hacerlo.

¡¡¡¡¡Ánimo!!!!!

 

Suscríbete a nuestra newsletter para estar al día de todas nuestras novedades.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Suscríbete ahora y recibe GRATIS una meditación especialmente preparada para ti

* indicates required
Política de privacidad *

You have Successfully Subscribed!