Esta semana en Alternativa Holística hemos tenido con nosotros a Mohammad Eshtehar, un hombre maravilloso, con una energía y una luz sorprendentes (sigue en España hasta el 28 de octubre, aquí puedes seguirle). Para nosotros ha sido un ejemplo de sincronía, de sincronicidad con la vida, así que queremos dedicar este post a hablar de ello. Más de 30 personas disfrutamos de las sesiones de Mohammad, son sesiones intensas y no son fáciles de explicar. Aún así mucha gente se interesó y acudió a estas actividades. Durante la primera sesión él nos comentaba que si habíamos llegado hasta ahí, era porque habíamos escuchado a nuestra alma. Y creo que es así. Normalmente estamos acostumbrados a funcionar desde la mente, ella es quien gobierna el “barco” de nuestro sistema, pero no está diseñada para eso y por ese motivo muchas veces sentimos que naufragamos… Es el corazón, el alma, tu verdadera esencia (como cada uno quiera nombrarlo) quien debe guiarte, quien debe decidir. Cuando actuamos desde el alma, entramos en sincronía con el Universo, con la vida.

Te podría poner un sinfín de ejemplos de esta sincronía, pero seguro que tienes varios en tu vida. Definiría esa sincronía como: estar en el lugar y momento precisos; es como un baile en el que todo lo que sucede, sucede para un fin concreto. Estás donde tienes que estar, cuando tienes que estar, pero es más que eso: todo se alinea y encaja a la perfección.

Cuando estás en este estado de equilibrio, no hace falta darle vueltas a las cosas, sabes lo que tienes que hacer, lo sientes. Si estás en sintonía no tienes que conducir tu vida, la vida te lleva a tu destino, a lo que es mejor y más favorable para tu crecimiento personal, espiritual… Y ¿cómo sabes lo que es? simplemente te llegan mensajes (un estímulo concreto, una palpitación, una palabra…) que te guían. En ocasiones lo que sucede no será lo que esperas en ese momento, o no será lo que te gustaría, pero la vida tiene sus planes, su orden y si sabes esperar y confías, entenderás y verás que fue así porque tenía que ser; es después de un tiempo que puedes atar cabos. Por ejemplo, cuando pasamos por una enfermedad, muchas veces no entendemos el sentido que tiene, pero al pasar el tiempo podemos ver un para qué. Cuando una relación acaba, sufrimos, incluso maldecimos esa suerte, pero resulta que a la vuelta de la esquina está el papá o la mamá de tus hijos y cuando lo encuentras, ya entiendes…

Creo que todos y todas tenemos en nuestra vida ejemplos de esta sincronía. ¿Quieres compartir alguno?

Gracias por seguirnos…

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