Hace poquito que he tenido esta experiencia. Lleva tiempo rondando en mi vida el tema de la confianza, la “fe”… y creo que hace unos días integré estos conceptos completamente, en una sesión de conexión con la Fuente, Dios, el Universo, la Naturaleza… en definitiva: con LA VIDA. Normalmente mi mente en este tipo de trabajos está activa, “controlando”. Así que mi objetivo era relajarme y dejar que las cosas sucedieran (no es fácil si tienes a tu mente colocándote, recordándote cosas…). Pero en esta sesión contaba con ayuda. Mi hijo de casi 3 años estaba conmigo… y claro, con la musiquita y el ambiente relajado, le entró sueño, así que se durmió. Él estaba tumbado encima de mí y yo podía sentir como iba pesando cada vez más, como se iba abandonando encima de mí, como se relajaba hasta el punto de quedarse dormidísimo. Mi mente comenzó a dar más vueltas y a pensar si era lo mejor para él (evidentemente lo era, sino no estaríamos allí). Mi hijo tenía su cabeza apoyada exactamente en mi chakra corazón y yo notaba una molestia, incluso un pequeño dolor. No era muy llamativo así que permití que continuara así, algo me decía que estaba bien. De pronto, al sentir a mi pequeño (gran) maestro encima de mí: confiado, feliz, descansando, entendí que igual que él confía en su mamá y se “abandona” en ella, yo podía hacer lo mismo ante la energía, la luz, la paz, el amor que allí estaba fluyendo. Además concretamente ese trabajo estábamos haciéndolo para sostener y conectar a todo el grupo como una unidad, así que decidí hacerlo, y confié, me abandoné. Estuve durante toda la sesión, y un buen rato después, con la mente “desconectada”. No me decía nada, no pensaba nada, ni una sola frase cruzaba por mi cabeza. Comprendí profundamente que necesitaba abandonar el control, desde el corazón, la confianza, la fe en que algo mayor me estaba sosteniendo, para poder SER, estar presente, sintiendo, sin juicios, sin preocupaciones, sin miedos, desde la mayor paz y amor, para sentir también así la unidad, la totalidad dentro de mí.

Fue una experiencia maravillosa que quería compartir, porque al entender que otras cosas son posibles, se abre una nueva dimensión para otras personas, una nueva dirección aparece en tu GPS para que puedas llegar allí. Hay gente que ya conoce esta sensación, pero muchos otros no, así que mi intención es ofrecer ese punto de llegada que es como un tesoro, y que para mí ha sido posible gracias a la confianza plena.

Ahora, tras la sesión, puedo entender un poco más lo que sucedió, y sigo conectando cuando lo recuerdo con una inmensa paz interior, amor, confianza y gratitud. Mi mente no ha vuelto a ser la misma que era, creo que ahora es mi corazón el que guía mis pasos. Y cuando el corazón habla, la mente calla.

Infinitas gracias a mi hijo, mis compañeras de grupo y a Mohammad, por su sostén, su amor infinito, su energía y su luz.

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